Resumen ejecutivo

La resistencia a los antimicrobianos se sitúa entre las diez principales amenazas para la salud mundial según la Organización Mundial de la Salud, y se prevé que las infecciones resistentes causen hasta 10 millones de muertes al año para 2050.

La resistencia surge a través de múltiples mecanismos intrínsecos y adquiridos, desde la alteración de la permeabilidad de la pared celular y las bombas de expulsión hasta la mutación genética y la degradación enzimática de los fármacos.

El desarrollo de nuevos antibióticos avanza peligrosamente por detrás del ritmo de la resistencia, obstaculizado por las biopelículas, las defensas de las bacterias gramnegativas, el escaso retorno de la inversión y unos plazos de 10 a 15 años.

Alternativas como las vacunas bacterianas, los péptidos antimicrobianos, los bacteriófagos y la inhibición de la respuesta estricta ofrecen vías prometedoras más allá de los antibióticos convencionales de molécula pequeña.

Las soluciones de materiales avanzados y los métodos de descubrimiento emergentes basados en IA tienen el potencial de acortar los plazos de desarrollo y reducir la dependencia de los antibióticos tradicionales. En agosto de 2205, investigadores del MIT informaron de la invención de antibióticos mediante IA generativa contra cepas resistentes a los fármacos de gonorrea y Staphylococcus aureus.

Actualización, mayo de 2026: la FDA aprobó Zaynich, un antibiótico que resiste la adaptación bacteriana atacando tres proteínas bacterianas a la vez en lugar de una, lo que ofrece a los médicos una opción de tratamiento contra infecciones resistentes a los fármacos para las que antes casi no existía ninguna.

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) define como «resistente» a un microorganismo que no muere o no se inactiva tras el tratamiento adecuado, y el aumento de estos organismos es multifactorial. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), cada año se producen más de 2,8 millones de infecciones bacterianas resistentes a los antibióticos, lo que provoca más de 35 000 muertes. Es preocupante que las proyecciones realizadas por el Banco Mundial estimen que esta cifra podría aumentar a 10 millones de muertes al año para 2050.

Por ello, la OMS ha declarado la resistencia a los antimicrobianos como una de las diez principales preocupaciones sanitarias, y se necesitan soluciones nuevas con urgencia.

La resistencia a los antibióticos es multifactorial

La resistencia a los antibióticos puede ser consecuencia de factores tanto intrínsecos como adquiridos. Los factores intrínsecos incluyen la permeabilidad de la pared celular, la modificación de las dianas de los fármacos, la activación de bombas de expulsión y la degradación enzimática de los antibióticos. La resistencia adquirida surge de la obtención de nuevo material genético o de mutaciones en el genoma bacteriano que favorecen la supervivencia.

Four common antimicrobial resistance mechanisms
Figura 1. Cuatro mecanismos comunes de resistencia a los antimicrobianos presentes en las bacterias que pueden originarse a partir de mutaciones o plásmidos de resistencia. A. Modificación de la permeabilidad de la pared celular, que reduce o impide la entrada del antimicrobiano en la bacteria. B. Modificación o ausencia de la diana del fármaco, lo que reduce la unión del mismo y conlleva una menor eficacia. C. Las bombas de expulsión pueden expresarse en respuesta al tratamiento antimicrobiano y provocar la eliminación del antibiótico antes de que tenga tiempo de hacer efecto. D. La degradación enzimática de un antibiótico puede impedir su eficacia.

La necesidad de nuevos tratamientos antibacterianos

Los antibióticos abarcan muchas clases diferentes. Cada una se clasifica según su estructura y su forma de combatir las bacterias en el organismo.

Antibiotic class Structure
Aminoglycosides (e.g., streptomycin, 57-92-1) Aminoglycosides-image1
Beta-lactams (e.g., penicillin, 61-33-6) Beta-lactams-image2
Sulfonamides (e.g., sulfadiazine, 68-35-9)   Sulfonamides-image3
Amphenicols (e.g., chloramphenicol, 56-75-7) Amphenicols-image4
Polymyxins (e.g., polymixin B, 1404-26-8) Polymyxins-image5
Tetracyclines (e.g., tetracycline, 60-54-8) Tetracyclines-image6
Macrolides (e.g., clarithromycin, 81103-11-9) Macrolides-image7
Pyrimidines (e.g., sulfadiazine  68-35-9)  sulfadiazine
Rifamycins (e.g., rifampicin, 13292-46-1)  Rifamycins-image9
Quinolones and fluoroquinolones (e.g., nalidixic acid, 389-08-2) Quinolones-image10
Streptogramins (e.g., quinupristin, 120138-50-3) Streptogramins-image11
Lincosamides (e.g., lincomycin, 154-21-2) Lincosamides-image12
Pleuromutilins (e.g., lefamulin, 1061337-51-6) Pleuromutilins-image13
Oxazolidinones (e.g., linezolid, 165800-03-3) Oxazolidinones-image14

​Tabla 1. Las diferentes clases de antibióticos. 

A pesar de estas opciones de tratamiento establecidas, muchas infecciones se están volviendo resistentes a los tratamientos antibióticos existentes. Sumado a un aumento estimado de las muertes relacionadas, existe una necesidad urgente de replantear cómo abordamos las infecciones bacterianas.

Los desafíos a los que se enfrentan los nuevos antimicrobianos

Aunque el aumento de la resistencia a los antimicrobianos es multifacético, se ve agravado por el ritmo más lento de desarrollo de nuevas opciones de tratamiento en comparación con la velocidad a la que se desarrolla la resistencia a los antimicrobianos.

Esto resulta evidente al observar el número de publicaciones en revistas científicas sobre resistencia a los antimicrobianos frente a la baja proporción de patentes (Figura 2). Esto indica que los investigadores del ámbito académico están asumiendo un papel más destacado en el desarrollo de nuevos antimicrobianos, y que estos esfuerzos deben traducirse en terapias disponibles comercialmente.

The number of journal and patent publications per year in the antimicrobial research
Figura 2. Número de publicaciones en revistas y patentes por año en el campo de la investigación antimicrobiana (mostradas como barras azules y amarillas, respectivamente) durante la última década (2012–2022).

Esto puede explicarse por varios factores que hacen que el desarrollo de antimicrobianos sea un reto. Más allá de los numerosos mecanismos innatos o adquiridos que los microbios pueden utilizar para resistir a los antimicrobianos (Figura 1), existen también factores más amplios que dificultan el desarrollo (Figura 3).

La capacidad de las bacterias para tolerar los antimicrobianos, combinada con el elevado coste de desarrollo y los largos plazos (Figura 3), ha provocado que pocos antibióticos lleguen al mercado en las últimas décadas a pesar de la extrema necesidad.

Biofilms

Growing in a biofilm, or a layer of cells, allows bacteria to withstand antibiotic penetration. Biofilms can grow on catheters, pacemakers, joint prostheses, dentures, contact lenses, prosthetic heart valves, and implants. Growing in a biofilm, or a layer of cells, allows bacteria to withstand antibiotic penetration. Biofilms can grow on catheters, pacemakers, joint prostheses, dentures, contact lenses, prosthetic heart valves, and implants.

Outer layer of Gram-negative bacteria

Gram-negative bacteria are naturally resistant to various drugs that affect Gram-positive species due to their bilayer, outer membrane that is impenetrable to many drugs.

Return on investment

Low success rate of candidate molecules in combination with lesser return on investment are major challenges.

Timelines

It can take 10-15 years between initial molecule discovery to having a viable antibiotic reach the market.

 Figure 3. Factors that can confound antimicrobial development.

Alternativas a los antibióticos convencionales

Llevar nuevos antibióticos al mercado es un desafío que requiere mucho tiempo (Figura 3), por lo que las alternativas están ayudando a combatir la resistencia a los antimicrobianos.

Stringent response inhibition Long-term survival of bacteria in the host, often asymptomatically, can lead to reactivation and reinfection. These long-surviving bacteria are called “persister bacteria.” Stringent response is a mechanism through which bacteria counter extreme starvation, which is thought to contribute to the development of persistent infection. Inhibiting this process could lead to greater bacterial susceptibility to antibiotics.
Bacterial vaccines Preventing bacterial infections through vaccines leads to decreased antibiotic consumption and is likely to help with antibiotic resistance. A 2021 WHO report provided details of >60 and >90 vaccines in clinical and preclinical development, respectively.
Antimicrobial peptides Antimicrobial peptides are gaining popularity as alternatives to small-molecule antibiotics. They are typically short (<100 amino acids) peptides with a broad spectrum of antimicrobial activity. According to the Antimicrobial Peptide Database, there are over 3,000 antimicrobial peptides as of November 2022.
Glycopeptides Glycopeptides display antibacterial activity primarily against Gram-positive bacteria by inhibiting cell wall biosynthesis. Commonly used drugs in this group are vancomycin, teicoplanin, telavancin, dalbavancin, and oritavancin, but many new options are being developed, studied, and optimized.
Lipopeptides and lipoglycopeptides Daptomycin is the only lipopeptide currently used against Gram-positive bacteria and functions by disrupting the bacterial cell membrane. The antibacterial effect observed appears dependent on the presence of and binding with calcium. Due to their large size, they are poorly absorbed when taken orally and tend to be administered intravenously.
Bacteriophages Bacteriophages are viruses capable of infecting the bacteria cell and killing them by injecting viral DNA. The virus replicates within the cell and causes cell lysis as the replicas are released to find a new bacterial cell to infect. However, challenges still must be addressed to make bacteriophage therapy more viable, including poor in vivo efficacy for targeting bacterial species in the gut following oral administration.

Table 2. Alternatives to conventional antibiotics

El futuro de los antimicrobianos 

Los métodos mejorados de administración de fármacos a través de materiales pueden proporcionar una actividad antibacteriana localizada, prolongada y dependiente de estímulos. Existen varias formas de lograr la administración de antimicrobianos fuera de la administración tradicional. Los dispositivos médicos, como los implantes y los catéteres, pueden ser fuentes de infección, lo que podría prevenirse potencialmente mediante el uso de materiales antimicrobianos. Del mismo modo, los recubrimientos antimicrobianos en superficies de mucho tránsito pueden reducir la transmisión de microbios y minimizar la necesidad de limpieza.

Hydrogels

Used together with antibiotics for drug delivery and wound healing. Hydrogels act in situ while being exposed to bodily cells and fluids to enable diffusible or gel-bound antibiotic agents such as antimicrobial peptides to be administered.

Nanoparticles

The small size of nanoparticles makes it easy for them to deliver drugs effectively. Surface modification can be used to tailor them for specific targets and locations, and the surface chemistry and composition control the timing of activity, drug release, and duration of action.

Composites

Composites use multiple materials together and are used for medical devices such as dental implants. The variety of materials capable of exerting antimicrobial activity have proven efficacy in both treating and preventing infection and transmission.

Films or coatings

Reducing the ability of medical devices to transmit infection would be an effective way to improve the health and survival of hospital patients. The ability to harness UV or visible light and generate reactive oxygen species that prevent microorganisms from adhering are two examples of effective films and coatings.

Scaffolds and implants

Useful for wound and bone healing, these typically have a high surface area-to-volume ratio and are more persistent than hydrogels. Implants with cationic polymers, copper nanoparticles, or nitric oxide-releasing agents have shown promising efficacy.

Figure 4. Materials and solutions that can reduce antibiotic usage

Los avances en inteligencia artificial (IA) han acelerado el desarrollo de fármacos antimicrobianos mediante el uso de algoritmos para identificar nuevas moléculas potenciales. Aunque el número de publicaciones en revistas científicas ha aumentado de forma constante, no se ha producido un aumento correspondiente en las solicitudes de patentes, lo que sugiere que la mayor parte de la investigación en IA sobre antimicrobianos se encuentra todavía en fase académica (Figura 5).

The rapid growth of publications and patents for antimicrobial development
Figura 5. El rápido crecimiento de las publicaciones y patentes para el desarrollo de antimicrobianos mediante enfoques de IA (Revistas – Azul, Patentes – Amarillo).

El aumento de las bacterias multirresistentes supone una amenaza alarmante para la salud humana, y la necesidad de desarrollar nuevos antibióticos y materiales antibacterianos es urgente. El uso generalizado de la IA está todavía en sus inicios; sin embargo, es prometedor para agilizar y reducir los plazos de los esfuerzos futuros. Obtenga más información sobre el impacto de la IA en la química en nuestro Informe de perspectivas, el auge de los modelos de lenguaje extenso, y cómo se están utilizando los biomateriales en todo el panorama terapéutico en una variedad de nuevos enfoques.

Preguntas y respuestas

¿Qué es la resistencia a los antibióticos?

¿Qué hace que las bacterias se vuelvan resistentes a los antibióticos?

¿Cuáles son las principales clases de antibióticos?

¿Qué alternativas existen a los antibióticos convencionales?

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