Executive Summary

  • Las nanoenzimas son materiales a escala nanométrica que imitan la actividad catalítica de las enzimas naturales.
  • El predominio de la investigación académica en el campo de las nanoenzimas sugiere que siguen produciéndose descubrimientos fundamentales antes de avanzar hacia la comercialización a gran escala.
  • Los metales y los óxidos metálicos se utilizan con frecuencia en nanoenzimas, pero las estructuras metal-orgánicas y las estructuras orgánicas covalentes permiten ajustar sus propiedades con gran precisión y ofrecen una elevada estabilidad.
  • La investigación sobre nanoenzimas se centra principalmente en sus actividades de tipo peroxidasa y oxidasa.
  • Las principales aplicaciones de las nanoenzimas se encuentran en biomedicina, por ejemplo, en diagnóstico y terapias, así como en sensores y remediación ambiental.

La nanotecnología está revolucionando ámbitos que van desde la administración de fármacos hasta el almacenamiento de energía, y las nanoenzimas constituyen uno de los campos de investigación de más rápido crecimiento. Las nanoenzimas son materiales a escala nanométrica que presentan una actividad catalítica intrínseca similar a la de las enzimas. En esencia, estos diminutos materiales aceleran reacciones bioquímicas mediante mecanismos análogos a los de las enzimas naturales.  

Desde que se acuñó el término «nanoenzima» en 2007, las nanoenzimas se han consolidado como alternativas muy prometedoras a las enzimas naturales. Ofrecen una estabilidad fisicoquímica superior incluso en condiciones extremas de pH y temperatura, costes de producción considerablemente menores, propiedades catalíticas ajustables mediante el control de la composición y la morfología y una mayor vida útil sin necesidad de almacenamiento en frío. Estas ventajas se deben a las propiedades únicas de los nanomateriales, como su elevada superficie específica, la abundancia de sitios activos y unas estructuras electrónicas ajustables en función del tamaño, la forma y la composición. Todo ello permite obtener un rendimiento catalítico eficiente y adaptable.  

Las nanoenzimas se sitúan en la intersección entre la nanotecnología, la catálisis y la biomedicina, y han despertado el interés de bioquímicos, científicos de materiales, ingenieros biomédicos y personal clínico. Sus propiedades programables y su robustez intrínseca las convierten en herramientas con potencial transformador para métodos de diagnóstico de nueva generación y terapias de sustitución enzimática. El notable crecimiento de la investigación interdisciplinar en este ámbito ha dado lugar a un análisis exhaustivo del panorama científico para identificar las tendencias que marcarán su evolución.

Tendencias de publicación sobre nanoenzimas

Mediante CAS IP Finder, con tecnología de STNTM, los especialistas de CAS accedieron a CAS Content CollectionTM, el mayor repositorio de información científica seleccionada por expertos, para identificar y extraer datos relacionados con las nanoenzimas. El análisis dio como resultado más de 14 500 publicaciones, 11 000 conceptos únicos indexados por CAS y 14 000 sustancias.  

El panorama de la investigación está dominado por los artículos de revistas científicas (89 %), un patrón característico de un campo emergente que aún se encuentra en fase de investigación fundamental, donde la comprensión de los mecanismos y los estudios de prueba de concepto preceden a la comercialización generalizada (véase la figura 1). El análisis temporal muestra un crecimiento exponencial de los artículos de revistas científicas, especialmente a partir de 2018. Este pronunciado aumento podría estar relacionado con descubrimientos decisivos en nanoenzimas de átomo único y aplicaciones terapéuticas. Las solicitudes de patente muestran una trayectoria de crecimiento similar, aunque con cierto desfase temporal, lo que refleja el proceso habitual de transferencia desde la investigación académica hasta la comercialización.  

Dos gráficos sobre las publicaciones relacionadas con nanoenzimas. El panel A muestra una distribución en la que los artículos de revistas científicas representan la gran mayoría de las publicaciones (alrededor del 89 %), frente a una proporción mucho menor de patentes. El panel B muestra la evolución anual de las publicaciones. Tanto los artículos de revistas científicas como las patentes aumentan lentamente durante la década de 2010 y crecen con rapidez a partir de 2018, aunque el incremento de los artículos es mucho más pronunciado que el de las patentes. Los datos de 2026 son parciales y abarcan hasta marzo.
Figura 1. Tendencias de publicación de trabajos sobre nanoenzimas: (A) distribución entre artículos de revistas y patentes y (B) evolución anual. *Los datos de 2026 son parciales y abarcan hasta marzo. Fuente: CAS Content Collection.

Los investigadores que estudian tendencias similares pueden aprovechar las funciones de búsqueda basadas en IA de CAS SciFinder® para identificar patrones y tendencias en sus áreas específicas de investigación.

El campo sigue estando claramente impulsado por el ámbito académico, como demuestra que más del 97 % de los artículos de revistas científicas procedan de organizaciones de investigación e instituciones académicas. La mayoría de las instituciones que lideran la investigación sobre nanoenzimas se encuentran en China (78 %), aunque también están representados India, Estados Unidos y Corea del Sur (véase la figura 2). China concentra también el 39 % de los artículos de revistas científicas procedentes de empresas, seguida de Italia (8 %), Estados Unidos (8 %) y la India (7 %).

Dos gráficos de anillos que comparan la procedencia de los artículos de revistas científicas sobre nanoenzimas. El panel A muestra que China lidera las publicaciones procedentes de empresas, seguida de Italia, Estados Unidos e India, con porcentajes menores y relativamente similares. El panel B muestra una concentración aún mayor de las publicaciones de organizaciones de investigación e instituciones académicas: China representa la gran mayoría, mientras que India, Estados Unidos y Corea del Sur quedan muy por detrás. Captura de pantalla de un teléfono móvil.
Figura 2. Distribución geográfica de los artículos de revistas científicas sobre nanoenzimas publicados por (A) empresas y (B) organizaciones de investigación e instituciones académicas. Fuente: CAS Content Collection

El análisis, que tiene en cuenta tanto la producción científica (número de publicaciones) como su impacto (número medio de citas por publicación), revela varias tendencias (véase la figura 3). Las instituciones chinas ocupan cinco de los diez primeros puestos, en línea con el hecho de que China concentra el 78 % de las publicaciones académicas sobre nanoenzimas. Sin embargo, otras instituciones logran un mayor impacto por publicación pese a tener un menor volumen de publicaciones.

Gráfico de las principales organizaciones académicas y de investigación clasificadas tanto por producción (número de publicaciones) como por impacto (promedio de citas por publicación). Las instituciones chinas ocupan siete de las 10 primeras posiciones en cuanto a producción. Varias instituciones con un menor volumen de publicaciones se sitúan más arriba en el eje de impacto, lo que demuestra que las mayores productoras no son siempre las más citadas.
Figura 3. Principales organizaciones de investigación e instituciones académicas en el campo de las nanoenzimas según una combinación de producción e impacto de la investigación. Fuente: CAS Content Collection

Las organizaciones de investigación y las instituciones académicas también dominan las solicitudes de patente frente a las empresas (90 % frente a 10 %). Este predominio académico indica que la investigación sobre nanoenzimas sigue estando impulsada principalmente por las universidades, lo que sugiere que el campo aún se encuentra en una fase temprana de desarrollo y que siguen surgiendo importantes descubrimientos fundamentales de laboratorios académicos. La limitada participación empresarial podría deberse a la incertidumbre regulatoria, a una escalabilidad de fabricación todavía no optimizada o a la necesidad de seguir validando la eficacia clínica antes de realizar inversiones industriales significativas. Tanto entre las organizaciones académicas como entre las empresas, vuelve a observarse que la mayoría se encuentra en China (véase la figura 4).

Dos gráficos que muestran la distribución geográfica de las patentes sobre nanoenzimas. Las organizaciones de investigación y las instituciones académicas concentran la gran mayoría de las solicitudes, mientras que las empresas representan una proporción reducida. En ambos paneles, China ocupa con diferencia la primera posición, mientras que el resto de los países presentan cifras comparativamente mucho menores.
Figura 4. Distribución geográfica de las solicitudes de patente presentadas por (A) empresas y (B) organizaciones de investigación e instituciones académicas. Fuente: CAS Content Collection

Por ejemplo, entre las patentes recientes relacionadas con nanoenzimas se incluyen las siguientes: 

  • Las patentes sobre nanoenzimas de la Universidad Médica de Guangxi se centran principalmente en nanoenzimas basadas en metales (Pd, Rh, Cu, etc.) soportadas sobre nanomateriales 2D (MXenes Ti₃C₂Tₓ, grafeno, nitruro de carbono) y estructuras metal-orgánicas (MOF), para aplicaciones terapéuticas en osteoartritis, osteosarcoma y enfermedades neurodegenerativas (p. ej., CN114917354 A, CN120899942 A). 
  • Las patentes sobre nanoenzimas de la Universidad de Jilin también se centran en nanoenzimas basadas en metales (Ag, Au, etc.) con actividades de tipo peroxidasa y lacasa para aplicaciones de biodetección, como la detección de biomarcadores del cáncer (p. ej., CN109884029 A), el control de residuos de plaguicidas (p. ej., CN119500128 A, CN120718082 A) y la detección de formaldehído (p. ej., CN120094644 A), además de aplicaciones terapéuticas, como la cicatrización de heridas y los tratamientos antibacterianos (p. ej., CN116602933 A, CN120114614 A). 
  • Las patentes sobre nanoenzimas de la Universidad de Yangzhou se centran en nanoenzimas basadas en óxidos metálicos y MOF (Fe₃O₄, MnO₂, Cu-ZIF-8, etc.) con actividades de tipo peroxidasa, catalasa y lacasa para diversas aplicaciones, entre ellas la biodetección (p. ej., CN114790585 A), con especial atención a las nanoenzimas terapéuticas para tratar enfermedades infecciosas (p. ej., CN116712538 A) y afecciones inflamatorias (p. ej., CN121588060 A), entre otras.

Las clases de materiales influyen en la biología sintética y en la actividad catalítica

Un aspecto importante del panorama de las nanoenzimas es comprender cómo la elección de los materiales influye en el enfoque de la investigación y en su adopción en aplicaciones prácticas. Aunque se han estudiado numerosos nanomateriales, las diferencias en sus propiedades fisicoquímicas, coste y escalabilidad desempeñan un papel fundamental a la hora de determinar su potencial de aplicación práctica. Para comprender mejor el panorama de materiales de las nanoenzimas, los datos se analizaron en función de las clases de sustancias indexadas por CAS, lo que permitió identificar cuatro categorías predominantes: elementos metálicos, óxidos metálicos, aleaciones y estructuras metal-orgánicas (MOF), todas ellas con una amplia variedad de actividades que imitan las de las enzimas.  

Nanozimas elementales (metálicas)

 Gráfico de los distintos elementos presentes en el conjunto de datos de nanoenzimas junto con el porcentaje de patentes correspondiente a cada elemento. El oro, el platino y el carbono presentan un elevado volumen de publicaciones, pero una proporción de patentes relativamente baja. El hierro y el cobre muestran un equilibrio notable entre publicaciones y patentes. Elementos como el paladio, el rutenio, el iridio, el rodio, el níquel, el selenio, el vanadio y el titanio presentan un menor volumen de publicaciones, pero una proporción de patentes comparativamente mayor.
Figura 5. Distribución de elementos en el conjunto de datos de nanoenzimas y porcentaje de patentes correspondiente a cada uno. Los datos incluyen artículos de revistas científicas y familias de patentes del periodo 2000–2026. Fuente: CAS Content Collection  

La distribución de los elementos pone de manifiesto una clara desconexión entre la intensidad de la investigación y su transferencia a aplicaciones comerciales en el campo de las nanoenzimas. Elementos como el oro, el platino y el carbono predominan en la investigación académica debido al amplio conocimiento de sus propiedades y a la facilidad con la que pueden estudiarse experimentalmente. Sin embargo, su menor actividad en materia de patentes apunta a limitaciones relacionadas con la rentabilidad y la escalabilidad. En cambio, el hierro y el cobre muestran una estrecha correspondencia entre investigación y patentes, lo que refleja su idoneidad para aplicaciones prácticas en las que la viabilidad económica y de fabricación resulta fundamental (véase la figura 5).

Esta tendencia se debe a factores técnicos. El hierro y el cobre presentan múltiples estados de valencia que permiten ciclos catalíticos eficientes sin necesidad de una ingeniería compleja, además de ofrecer un coste reducido y una biocompatibilidad ya demostrada. En comparación, los metales nobles como el oro y el platino, pese a ofrecer un rendimiento catalítico superior, suelen requerir condiciones controladas y un ajuste preciso del tamaño y la química superficial, lo que dificulta su escalado. Además, el elevado coste de estos materiales limita aún más las aplicaciones a gran escala que puedan resultar económicamente viables. Del mismo modo, aunque los sistemas basados en carbono se han estudiado ampliamente, pueden presentar una actividad catalítica poco uniforme y una comprensión limitada de sus mecanismos, lo que dificulta el desarrollo de productos.

Se observa un patrón similar en elementos como el paladio (Pd), el rutenio (Ru), el iridio (Ir), el rodio (Rh), el níquel (Ni), el selenio (Se), el vanadio (V) y el titanio (Ti), que presentan un menor volumen de publicaciones pero una intensidad de patentamiento relativamente mayor. Esta tendencia concuerda con las ventajas funcionales de estos materiales, entre ellas su eficiencia catalítica, sus estados de oxidación estables y su durabilidad en condiciones adversas.  

Por ejemplo, el paladio y el rutenio se utilizan ampliamente en catálisis debido a su elevada actividad y selectividad, mientras que el titanio y el vanadio aportan estabilidad y resistencia a la corrosión en entornos reactivos. El níquel, en particular, constituye una alternativa rentable a los metales nobles y ofrece un rendimiento catalítico adecuado, lo que lo convierte en una opción atractiva para tecnologías escalables. Del mismo modo, los sistemas basados en selenio suelen presentar un comportamiento redox singular de interés para aplicaciones biológicas y de detección. En conjunto, estas características facilitan la incorporación directa de estos elementos a productos funcionales, lo que explica su mayor presencia en patentes pese a haber recibido comparativamente menos atención en la investigación académica.


Las nanoenzimas basadas en aleaciones refuerzan aún más esta tendencia orientada a la aplicación práctica al combinar las propiedades ventajosas de varios metales para mejorar la eficiencia catalítica, la estabilidad y la capacidad de ajuste. Los sistemas de aleación descritos en este conjunto de datos, como se muestra en la figura 5, entre ellos Au–Pt, Pd–Pt, Au–Ag, Pt–Ru, In–Pt, Cu–Pd, Fe–Pt y Ag–Pt, demuestran cómo la sinergia entre sus componentes puede modular la estructura electrónica y optimizar los sitios activos más allá de lo que permiten los sistemas formados por un único metal. En muchos casos, estas aleaciones generan efectos cooperativos, como una mejor transferencia de electrones, ciclos catalíticos más eficientes y una mayor resistencia a la desactivación, derivados del acoplamiento intermetálico y de la redistribución electrónica inducida por las interfaces.

En particular, las combinaciones que incluyen metales nobles suelen diseñarse para reducir su contenido sin renunciar a un alto rendimiento catalítico, lo que permite abordar las limitaciones de coste y escalabilidad. Por ejemplo, las nanoenzimas bimetálicas de Au–Pt presentan una mayor actividad catalítica gracias a la transferencia de electrones de Au a Pt, lo que mejora su actividad de tipo oxidasa y catalasa frente a los sistemas monometálicos equivalentes. Por su parte, componentes no nobles como Cu o Fe aportan actividad redox y viabilidad económica, lo que favorece aún más su uso en aplicaciones escalables.  

Aunque los sistemas de aleaciones siguen teniendo una menor representación en cuanto a volumen de publicaciones que las nanoenzimas basadas en un único metal, su capacidad para diseñar sitios activos mediante el ajuste de la composición y las interacciones electrónicas sinérgicas los convierte en un importante puente entre las nanoenzimas inorgánicas convencionales y los sistemas catalíticos basados en un diseño más avanzado, con un gran potencial de aplicación práctica.

Nanozimas basadas en óxidos metálicos

Un reducido grupo de materiales bien consolidados domina la categoría de nanoenzimas basadas en óxidos metálicos, especialmente los óxidos de hierro, manganeso y cobre, que combinan una elevada actividad catalítica con escalabilidad, biocompatibilidad y rutas de síntesis consolidadas (véase la figura 6). 

Gráfico de las nanoenzimas basadas en óxidos metálicos y del porcentaje de patentes correspondiente a cada material. Los óxidos de hierro, manganeso y cobre predominan, con una elevada actividad tanto en publicaciones como en patentes. El óxido de cerio y el óxido de vanadio presentan un menor volumen, pero muestran un potencial considerable. Los óxidos de molibdeno, tungsteno y níquel, junto con otros óxidos especializados, se sitúan en los niveles más bajos en ambos indicadores.
Figura 6. Distribución de las nanoenzimas basadas en óxidos metálicos en el conjunto de datos y porcentaje de patentes correspondiente a cada material. Los datos incluyen artículos de revistas científicas y familias de patentes del periodo 2000–2026. Fuente: CAS Content Collection

Su elevada presencia tanto en publicaciones como en patentes refleja una transferencia satisfactoria de la investigación a la aplicación práctica. Este predominio viene impulsado por una química redox favorable (p. ej., ciclos de Fe²⁺/Fe³⁺ y Mn³⁺/Mn⁴⁺), que permite reacciones catalíticas eficientes, junto con métodos de síntesis sencillos y escalables. Por ejemplo, las nanoenzimas de MnO₂ presentan un comportamiento catalítico sensible al entorno para aplicaciones de imagen y terapia; las nanoenzimas de CuO permiten una catálisis redox y una biodetección eficientes mediante ciclos Cu²⁺/Cu⁺; y los sistemas de Co₃O₄ presentan una actividad de tipo peroxidasa a través de múltiples vías, gracias a las transiciones redox Co²⁺/Co³⁺.

Sistemas emergentes como el óxido de cerio y el óxido de vanadio ponen de relieve la importancia de los estados de oxidación dinámicos y de la respuesta al entorno, que permiten funciones como alternar entre actividad oxidasa y antioxidante. Estos materiales muestran un gran potencial pese a su menor volumen de investigación, lo que apunta a una exploración todavía insuficiente más que a limitaciones intrínsecas.  

En cambio, varios óxidos, entre ellos los de molibdeno, tungsteno y níquel, además de otros sistemas especializados, siguen estando menos estudiados, probablemente debido a la complejidad de su síntesis, a una caracterización limitada o a la falta de vías de aplicación consolidadas.

Un aspecto clave es que el rendimiento catalítico no depende únicamente de la composición, sino también de la fase cristalina, los defectos y la estructura superficial, factores que influyen en los sitios activos y en los mecanismos de transferencia de electrones. Sin embargo, este aspecto aún no se ha estudiado lo suficiente, ya que la mayoría de los estudios se centran en fases fáciles de sintetizar en lugar de abordar una optimización estructural sistemática. En conjunto, la distribución refleja un campo condicionado tanto por el rendimiento de los materiales como por factores prácticos, como la familiaridad con los métodos de síntesis y la viabilidad de su aplicación en contextos reales. 

Nanozimas basadas en estructuras porosas

El panorama emergente de los materiales para nanoenzimas pone de manifiesto una transición desde los materiales inorgánicos tradicionales hacia arquitecturas orgánicas más complejas y ajustables, como las estructuras metal-orgánicas (MOF) y las estructuras orgánicas covalentes (COF). A diferencia de las nanoenzimas inorgánicas, las MOF y las COF constituyen una categoría más reducida, aunque en rápida expansión, dentro de los materiales empleados para desarrollar nanoenzimas. Su menor presencia en los datos de publicaciones y patentes refleja tanto su desarrollo relativamente reciente como la mayor complejidad de síntesis asociada a estos sistemas (véase la figura 7).  

Gráfico de las nanoenzimas basadas en estructuras porosas (MOF y COF) y de su porcentaje de patentes. El volumen global es reducido en comparación con el de los materiales inorgánicos. Las MOF de referencia, como Basolite y las estructuras de tipo ZIF, concentran la mayor parte de la actividad, mientras que la mayor diversidad de composiciones químicas basadas en MOF y las COF siguen estando escasamente representadas, lo que apunta a un amplio espacio de diseño todavía sin explorar.
Figura 7. Distribución de las nanoenzimas basadas en estructuras orgánicas y porcentaje de patentes correspondiente a cada una. Los datos incluyen artículos de revistas científicas y familias de patentes del periodo 2000–2026. Fuente: CAS Content Collection Abreviaturas: COF1: Tieno[3,2-b]tiofeno-2,5-dicarboxaldehído, polímero con 5′-(4-aminofenil)[1,1′:3′,1′′-terfenil]-4,4′′-diamina, COF2: Tieno[3,2-b]tiofeno-2,5-dicarboxaldehído, polímero con 4,4′,4′′-(1,3,5-triazina-2,4,6-triil)tris[bencenamina], COF3: Benzaldehído, 4,4′,4′′,4′′′-([1,1′-bifenil]-4,4′-diildinitrilo)tetraquis-, polímero con 4,4′,4′′,4′′′-(1,2-etenediilideno)tetraquis[bencenamina], 1,4-Bencenodicarboxaldehído, polímero con 5′-(4-aminofenil)[1,1′:3′,1′′-terfenil]-4,4′′-diamina, 1,4-COF4: Bencenodicarboxaldehído, polímero con 4,4′,4′′,4′′′-(1,3,6,8-pirenotetraíl)tetraquis[bencenamina])

A pesar de su presencia limitada, las MOF y las COF ofrecen propiedades fisicoquímicas distintivas que las hacen adecuadas para aplicaciones con nanoenzimas. Las nanoenzimas basadas en MOF, especialmente sistemas de referencia como las estructuras de tipo Basolite y ZIF, predominan en esta categoría gracias a su actividad catalítica demostrada, su capacidad de ajuste estructural y su accesibilidad, lo que las convierte en las plataformas porosas de nanoenzimas más estudiadas. 

Sin embargo, esta fuerte concentración en un conjunto reducido de estructuras pone de manifiesto una importante laguna de investigación, ya que la gran mayoría de las químicas basadas en MOF siguen sin explorarse pese a su potencial para ajustar la porosidad, diseñar sitios activos y desarrollar conectores funcionales. Del mismo modo, las COF están claramente infrarrepresentadas, a pesar de que su composición sin metales, su elevada estabilidad química y sus arquitecturas con conjugación π extendida ofrecen oportunidades únicas para controlar el transporte de carga y diseñar entornos catalíticos a medida, lo que apunta a un amplio espacio de diseño todavía sin explorar.  

Las nanoenzimas basadas en MOF muestran cómo la porosidad ajustable y los centros activos coordinados pueden favorecer una catálisis similar a la enzimática, mientras que las COF ponen de relieve el potencial de estructuras altamente configurables, estables y conjugadas para desarrollar sistemas de nanoenzimas sin metales.  

En conjunto, estas tendencias indican que, mientras las nanoenzimas inorgánicas y basadas en aleaciones sustentan actualmente los aspectos más prácticos y escalables del campo, los materiales basados en estructuras como las MOF y las COF están surgiendo como plataformas de nueva generación orientadas a lograr una mayor precisión y funcionalidad catalíticas. Este cambio refleja una transición más amplia en la investigación sobre nanoenzimas: desde la disponibilidad de los materiales y su actividad intrínseca hacia sistemas diseñados racionalmente con un rendimiento adaptado a aplicaciones específicas.

La brecha catalítica: predominan las oxidorreductasas, mientras que las hidrolasas esperan su momento

El panorama de la actividad de las nanoenzimas que muestra la figura 8 revela un campo condicionado fundamentalmente por la química de los materiales más que por la demanda de aplicaciones, con un claro predominio de las actividades de tipo oxidorreductasa en la investigación actual. Las nanoenzimas que imitan la actividad de la peroxidasa constituyen la clase más estudiada y forman una de las familias más amplias y desarrolladas debido a su gran variedad de aplicaciones, a la sencillez de los métodos de detección colorimétrica y a su compatibilidad con numerosos nanomateriales.  

En términos más generales, la investigación sobre nanoenzimas se concentra en gran medida en actividades basadas en reacciones redox, entre ellas las de tipo peroxidasa, oxidasa, catalasa y superóxido dismutasa (SOD). En conjunto, estas actividades definen el paradigma funcional predominante del campo y sustentan la mayoría de las aplicaciones en biodetección, tratamiento de enfermedades y regulación de especies reactivas de oxígeno (ROS).

El panel A muestra las tendencias de publicación de las principales aplicaciones de las nanoenzimas. La biomedicina predomina con aproximadamente el 65 % de la producción, seguida de la electrónica y los sensores y de las aplicaciones ambientales, con alrededor del 8–9 % cada una, mientras que las aplicaciones alimentarias, industriales y especializadas representan proporciones mucho menores. El panel B es un mapa de calor que relaciona los materiales con sus aplicaciones, donde las celdas más oscuras indican una mayor actividad. El oro, el carbono, el cobre, el hierro y el platino abarcan numerosas aplicaciones, mientras que las MOF se concentran principalmente en el ámbito biomédico.
Figura 8. (A) Tendencias de publicación de los distintos tipos de actividad de las nanoenzimas y (B) su coocurrencia con nanomateriales específicos representada mediante un mapa de calor. Los datos incluyen publicaciones de revistas científicas y patentes correspondientes al periodo 2000–2026. Fuente: CAS Content Collection.

Este desequilibrio refleja un sesgo químico fundamental: los nanomateriales inorgánicos favorecen de forma intrínseca los procesos de transferencia de electrones mediante pares redox superficiales, sitios con defectos y vías conductoras, lo que facilita de manera natural la catálisis de tipo oxidorreductasa. En cambio, las actividades de tipo hidrolasa, como las que imitan a proteasas, lipasas o nucleasas, requieren un reconocimiento preciso del sustrato, una orientación molecular controlada y mecanismos catalíticos de varias etapas que resultan difíciles de reproducir sin los sitios activos tridimensionales altamente evolucionados de las enzimas naturales.  

La complejidad de estos requisitos dificulta considerablemente el diseño de nanoenzimas hidrolíticas, cuyo desarrollo sigue siendo limitado y fragmentado. Al mismo tiempo, la amplia utilización de nanoenzimas con actividad de tipo peroxidasa se ve favorecida por su facilidad de uso experimental y su adecuación a numerosas aplicaciones. Los ensayos colorimétricos estándar (p. ej., la oxidación de TMB o ABTS) proporcionan lecturas sencillas y reproducibles que se adaptan bien al diagnóstico, la detección ambiental y las aplicaciones biomédicas, lo que contribuye a concentrar aún más la investigación en este ámbito. Esto ha generado un ciclo que se retroalimenta: los materiales que presentan actividad redox se estudian de forma preferente, mientras que otras funciones catalíticas más complejas siguen estando poco exploradas.

El mapa de calor de la figura 8B muestra la distribución de la investigación sobre nanoenzimas entre materiales específicos (filas) y actividades similares a las enzimáticas (columnas: actividades de tipo peroxidasa, oxidasa, catalasa y SOD) a partir del número de publicaciones.

En todos los materiales, incluidos el oro, el hierro, el cobre, el óxido de manganeso, los materiales basados en carbono y las MOF, predominan de forma sistemática las investigaciones sobre las actividades de tipo peroxidasa y oxidasa, que concentran el mayor número de publicaciones. En cambio, las actividades de tipo catalasa y SOD siguen estando mucho menos estudiadas en todos los materiales y presentan cifras considerablemente inferiores. 

El mismo patrón de actividad se mantiene en cada material, lo que indica que la mayoría de los sistemas se estudian principalmente por sus funciones de tipo peroxidasa y oxidasa, con una exploración limitada de comportamientos de tipo catalasa o SOD. Se observan algunas variaciones específicas según el material, como una mayor actividad de tipo catalasa en el óxido de manganeso y cifras ligeramente superiores de actividad de tipo SOD en determinados materiales, como el cobre o los sistemas basados en carbono, aunque siguen siendo líneas de investigación secundarias.

En conjunto, el mapa de calor muestra que la investigación sobre nanoenzimas se concentra en determinadas combinaciones de material y actividad (p. ej., Au-peroxidasa, Fe-peroxidasa, Cu-oxidasa), con una diversificación limitada hacia otras funciones enzimáticas en todas las clases de materiales.

Las principales áreas de aplicación incluyen la biomedicina y la remediación ambiental

Aplicaciones biomédicas: este ámbito representa aproximadamente el 65 % de toda la producción científica sobre nanoenzimas (véase la figura 9), lo que refleja el gran potencial que ofrecen estos materiales en el ámbito sanitario. Estos nanomateriales robustos pueden sustituir a las frágiles enzimas naturales en aplicaciones de diagnóstico (sensores de glucosa, ensayos inmunológicos, detección de patógenos), usos terapéuticos (tratamientos antioxidantes, agentes antimicrobianos, terapia contra el cáncer) y estudios de los mecanismos de las enfermedades (estrés oxidativo, inflamación).  

Los desafíos inherentes al ámbito biomédico, como la inestabilidad de las enzimas, los requisitos de cadena de frío y los elevados costes de producción, generan una demanda natural de alternativas basadas en nanoenzimas y favorecen una inversión continuada en investigación académica y clínica. La actividad en materia de patentes en aplicaciones biomédicas presenta la mayor proporción de patentes respecto a publicaciones de todas las categorías de aplicación. Esto sugiere que los descubrimientos relacionados con nanoenzimas biomédicas se consideran especialmente viables desde el punto de vista comercial y merecedores de protección de la propiedad intelectual, probablemente porque existen vías claras hacia kits de diagnóstico, dispositivos de diagnóstico en el punto de atención y formulaciones terapéuticas con itinerarios regulatorios definidos y un considerable potencial de mercado.

Una captura de pantalla de un ordenador. El contenido generado por IA puede ser incorrecto.
Figura 9. (A) Tendencias de publicación de las principales aplicaciones de las nanoenzimas y (B) su coocurrencia con nanomateriales específicos representada mediante un mapa de calor. Los datos incluyen publicaciones de revistas científicas y patentes correspondientes al periodo 2000–2026. Fuente: CAS Content Collection.

Electrónica y sensores: este ámbito ocupa el segundo lugar en cuanto a producción científica y representa entre el 8 y el 9 % del total. La capacidad de las nanoenzimas para amplificar señales mediante catálisis las hace especialmente útiles en biosensores electroquímicos, donde aumentan la sensibilidad para detectar biomoléculas, contaminantes o patógenos. La reducida pero apreciable presencia de patentes refleja interés comercial en las tecnologías de sensores, especialmente para la monitorización ambiental, el control de la calidad de los alimentos y los dispositivos de salud portátiles, donde los transductores basados en nanoenzimas ofrecen ventajas frente a los sensores enzimáticos convencionales en términos de estabilidad y vida útil.

Aplicaciones ambientales: alrededor del 8 % de la producción científica total corresponde a la investigación sobre nanoenzimas en el ámbito ambiental, centrada en la degradación de contaminantes (colorantes orgánicos, plaguicidas, antibióticos), el tratamiento del agua y la remediación del suelo.m Las actividades de tipo peroxidasa y oxidasa de las nanoenzimas permiten degradar catalíticamente los contaminantes, mientras que sus propiedades fotocatalíticas, cuando se combinan con semiconductores, aumentan la eficiencia de la degradación. La escasa actividad en materia de patentes sugiere que, aunque presentan interés científico, las aplicaciones ambientales afrontan obstáculos para su comercialización. Entre ellos podrían encontrarse las dudas sobre su rentabilidad frente a métodos de oxidación química ya consolidados y las dificultades asociadas al despliegue a gran escala y a la recuperación o el reciclaje de los nanomateriales.

Seguridad alimentaria y agricultura: estos ámbitos aprovechan las nanoenzimas para detectar residuos de plaguicidas y patógenos transmitidos por los alimentos, así como para la conservación mediante antioxidantes. Entre sus aplicaciones se incluyen ensayos colorimétricos para detectar melamina, antibióticos o metales pesados en matrices alimentarias, además de recubrimientos antimicrobianos que prolongan la vida útil. La escasa actividad en materia de patentes puede deberse a la complejidad normativa asociada al uso de nanomateriales en aplicaciones en contacto con alimentos, donde las evaluaciones de seguridad son estrictas y la aceptación por parte de los consumidores sigue siendo incierta.

Aplicaciones industriales y catalíticas: la investigación se concentra principalmente en dos subcategorías, la síntesis y la energía. Las aplicaciones de síntesis utilizan nanoenzimas como catalizadores en reacciones orgánicas, degradación de polímeros o procesos de química sostenible, en sustitución de costosos catalizadores de metales nobles. Las aplicaciones energéticas se centran en las pilas de combustible (catálisis de la reacción de reducción de oxígeno), las células solares (separación de carga) y las baterías (mediación redox). La escasa representación de estos ámbitos sugiere que las nanoenzimas todavía no han demostrado ventajas claras frente a los catalizadores industriales consolidados en términos de actividad, selectividad o rentabilidad a gran escala.

Aplicaciones especializadas y relacionadas con la ciencia de los materiales: presentan una actividad muy reducida (entre el 1 y el 2 %), lo que indica que se trata de aplicaciones de nicho o emergentes. Las aplicaciones especializadas incluyen ámbitos relacionados con la energía y el medioambiente, así como nuevas aplicaciones de detección vinculadas a la seguridad. Por su parte, la ciencia de materiales y la fabricación probablemente hacen referencia a la integración de nanoenzimas en materiales compuestos, recubrimientos o procesos de fabricación. La ausencia de actividad en materia de patentes sugiere que estos ámbitos aún se encuentran en una fase exploratoria, sin una trayectoria clara hacia la comercialización.

La distribución de los materiales entre las distintas áreas de aplicación (figura 9B) pone de manifiesto un claro predominio de las nanoenzimas inorgánicas convencionales, especialmente las basadas en oro, carbono, cobre, hierro y platino, que presentan una amplia variedad de aplicaciones en biomedicina, detección e industria. Entre ellas, las aplicaciones biomédicas concentran con diferencia la mayor actividad investigadora y superan ampliamente al resto de los usos. Este desequilibrio sugiere que el desarrollo de nanoenzimas sigue orientándose principalmente hacia aplicaciones diagnósticas y terapéuticas, con una transferencia todavía limitada a procesos catalíticos a gran escala.

Por el contrario, los materiales basados en estructuras como las MOF (p. ej., Basolite Z1200, ZIF-67) tienen una menor representación y siguen concentrándose principalmente en aplicaciones biomédicas. Esto indica que, pese a sus avanzadas características estructurales y su capacidad de ajuste, su adopción continúa limitada a aplicaciones específicas.

En conjunto, los datos revelan una clara separación entre los sistemas inorgánicos de amplia aplicabilidad y los materiales basados en estructuras más especializados, lo que refleja una transición desde materiales consolidados y escalables hacia plataformas de nanoenzimas basadas en un diseño más avanzado, pero todavía menos extendidas.

Superar los desafíos para un mayor potencial comercial

Pese a los importantes avances logrados, las nanoenzimas afrontan desafíos fundamentales que deben resolverse para favorecer su adopción generalizada en aplicaciones clínicas e industriales:

  • La eficiencia catalítica sigue siendo considerablemente inferior a la de las enzimas naturales. Las nanoenzimas suelen presentar constantes de Michaelis-Menten (Km) entre 10 y 1000 veces superiores y números de recambio (kcat) varios órdenes de magnitud inferiores a los de sus equivalentes biológicos, lo que limita las aplicaciones que requieren tasas elevadas de conversión de sustrato.  
  • La especificidad por el sustrato constituye otra limitación fundamental. Mientras que las enzimas naturales alcanzan una selectividad extraordinaria gracias a sitios activos optimizados a lo largo de la evolución, la mayoría de las nanoenzimas presentan una reactividad amplia y poco específica que puede generar efectos no deseados o interferir con matrices biológicas complejas.  
  • La biocompatibilidad y la toxicidad siguen generando dudas, ya que la acumulación a largo plazo, las vías de biodegradación y la inmunogenicidad deben evaluarse rigurosamente antes de su aplicación terapéutica.  
  • La comprensión de los mecanismos implicados sigue siendo limitada. En muchas nanoenzimas, los mecanismos catalíticos están poco definidos en comparación con el conocimiento a escala atómica de la catálisis de las enzimas naturales, lo que dificulta su diseño racional y optimización.  

Además, la fabricación escalable con una reproducibilidad adecuada entre lotes, la incertidumbre regulatoria en torno a la clasificación de los nanomateriales y los procedimientos de aprobación, y la estabilidad limitada en fluidos biológicos complejos plantean obstáculos prácticos para su comercialización. Abordar estas limitaciones mediante técnicas avanzadas de caracterización, modelización computacional, estrategias de ingeniería de superficies y marcos toxicológicos estandarizados será esencial para que las nanoenzimas alcancen todo su potencial transformador como sustitutas de las enzimas naturales.

De cara al futuro, ese potencial resulta evidente. El predominio de la investigación académica permite abordar cuestiones fundamentales, mientras que el aumento de la actividad en materia de patentes demuestra que estos hallazgos están comenzando a trasladarse al ámbito comercial. De hecho, CX213, el primer fármaco basado en nanoenzimas y desarrollado por Cenyx Biotech, ya ha entrado en fase de ensayos clínicos.

Fuera del ámbito de la biomedicina, sigue existiendo una importante brecha entre las publicaciones y su traslado a patentes, lo que pone de manifiesto las oportunidades de colaboración entre la industria y el mundo académico para ampliar las aplicaciones de las nanoenzimas. La remediación ambiental, la seguridad alimentaria y la catálisis industrial son algunos de los principales sectores en los que estas innovaciones podrían desempeñar un papel fundamental.

Las nanoenzimas de átomo único (SAzymes) están surgiendo como una vía prometedora para el diseño de nanoenzimas. Al dispersar átomos metálicos aislados sobre soportes adecuados, las SAzymes maximizan la eficiencia de utilización atómica y generan sitios activos uniformes y bien definidos, lo que permite un comportamiento catalítico muy similar al de los centros activos de las enzimas naturales. Otras áreas de investigación de vanguardia incluyen los sistemas de nanoenzimas en cascada que imitan vías metabólicas y el desarrollo de nanoenzimas específicas para determinados sustratos mediante ingeniería racional de superficies.

En conjunto, estos avances apuntan a la consolidación de las nanoenzimas como una alternativa viable de nueva generación a las enzimas naturales en numerosas aplicaciones industriales.  

Questions and answers

P: ¿Qué son las nanoenzimas?

P: ¿Por qué son útiles las nanoenzimas?

P: ¿Dónde se utilizan actualmente las nanoenzimas?

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