Un médico y un paciente examinan una resonancia magnética cerebral.

Acabar con el alzhéimer: tendencias emergentes en biomarcadores, terapia génica y más

La enfermedad de Alzheimer es un trastorno neurológico progresivo con efectos devastadores para las personas y sus familias. Según la Asociación de Alzheimer, casi 7 millones de estadounidenses viven con esta enfermedad, y se prevé que esa cifra alcance los 13 millones en 2050. La Organización Mundial de la Salud estima que 50 millones de personas en todo el mundo padecen algún tipo de demencia, y el alzhéimer representa hasta el 70% de los casos.

Actualmente, no existe una prueba específica para diagnosticar el alzhéimer y, a pesar de la extensa investigación, todavía no hay cura. La comunidad científica es consciente de los inmensos desafíos que presenta y, como muestra nuestro análisis de la CAS Content CollectionTM, se están produciendo avances prometedores en varias áreas de investigación relacionadas, particularmente en la identificación de la enfermedad mediante biomarcadores.

Los biomarcadores fiables, es decir, los indicadores o características medibles que pueden proporcionar información sobre la presencia, progresión o riesgo de desarrollar una enfermedad, son importantes para cualquier patología. Identificar biomarcadores y comprender mejor la fisiopatología del alzhéimer impulsará el desarrollo de fármacos que ataquen la causa en lugar de los síntomas. Las nuevas investigaciones indican que los avances en biomarcadores, medicina personalizada y nuevos tratamientos podrían estar cerca, lo que ofrece esperanza para combatir esta devastadora enfermedad.

Causas de la enfermedad de Alzheimer

El alzhéimer se asocia con depósitos anormales de proteínas en el cerebro, específicamente placas de beta-amiloide y ovillos de tau. La acumulación de estas placas y proteínas interrumpe la función neuronal normal, lo que provoca disfunción y deterioro de la neurotransmisión. A medida que la enfermedad progresa, las neuronas se vuelven cada vez más vulnerables y finalmente mueren, lo que resulta en una pérdida neuronal generalizada, particularmente en regiones cerebrales críticas para la memoria y la función cognitiva, como el hipocampo y la corteza cerebral.

Las causas del alzhéimer son variadas e incluyen la edad avanzada, factores genéticos e influencias ambientales y del estilo de vida. La edad avanzada es el principal factor de riesgo —el número de casos se duplica cada cinco años en personas mayores de 65 años— y, a medida que la esperanza de vida aumenta en todo el mundo y más personas experimentan los efectos del envejecimiento, se espera que los casos crezcan significativamente.

Sin embargo, el envejecimiento en sí mismo no es el único factor. La obesidad, las enfermedades cardiovasculares, el aislamiento social y la falta de actividades mentalmente estimulantes se han relacionado con la enfermedad. La genética también es fundamental: el alzhéimer familiar representa un pequeño porcentaje de los casos, pero sigue un patrón autosómico dominante con mutaciones en los genes Presenilina-1 (PSEN-1) y Presenilina-2 (PSEN-2). En el alzhéimer de aparición tardía, la forma más común de la enfermedad con diferencia, las mutaciones en los genes Apolipoproteína E (ApoE), Clusterina (CLU) y Bridging Instigator 1 (BIN1) son factores de riesgo. Identificar estos y otros genes que desempeñan un papel en el desarrollo de la enfermedad es un paso crucial para encontrar avances en el tratamiento.

Tendencias de investigación relacionadas con la enfermedad de Alzheimer

Para comprender mejor el panorama de la investigación sobre el alzhéimer, analizamos la CAS Content Collection, la mayor colección de información científica publicada curada por expertos. Actualmente, existen más de 300 000 publicaciones científicas relacionadas con la enfermedad, con más de 250 000 artículos de revistas y casi 50 000 patentes en todo el mundo. Ha habido un crecimiento constante en el número de documentos en las últimas tres décadas, con un aumento superior al 30% solo en los últimos tres años (véase la Figura 1).

Figure 1 A
Figure 1 B
Figura 1: (A) Tendencia anual del número de documentos (artículos de revistas y patentes) en la CAS Content Collection relacionados con el alzhéimer; (B) comparación entre el crecimiento relativo del número de documentos relacionados con el alzhéimer (barras azul claro) y todas las enfermedades neurodegenerativas (barras azul oscuro); las líneas naranja y amarilla comparan la proporción de revistas/patentes para el alzhéimer y todas las enfermedades neurodegenerativas, respectivamente.

La prevalencia de artículos de revistas sobre patentes sugiere que la investigación sigue siendo el área principal de énfasis, en lugar de la comercialización de terapias. Como se observa en la Figura 2, el envejecimiento y el β-amiloide son los conceptos más explorados en la literatura, ya que son el principal factor de riesgo y la principal causa fisiológica del alzhéimer, respectivamente.

Figure 2
Figura 2 Conceptos clave explorados en las publicaciones científicas relacionadas con el alzhéimer, según la CAS Content Collection, agrupados por número de publicaciones y conceptos.

Los biomarcadores son el concepto de más rápido crecimiento en la investigación del alzhéimer

En la práctica clínica actual, los biomarcadores del alzhéimer incluyen péptidos amiloides y tau fosforilada, que se obtienen del líquido cefalorraquídeo (LCR) y del plasma sanguíneo. El procedimiento para detectar estos biomarcadores es altamente invasivo, por lo que los investigadores están buscando opciones menos invasivas y más rentables, particularmente biomarcadores basados en sangre.

Por ejemplo, la beta-amiloide, la proteína tau y los biomarcadores de lesión y degeneración neuronal, como la cadena ligera de neurofilamentos, pueden indicar la presencia de alzhéimer. También se están investigando los biomarcadores de neuroinflamación por su posible papel en la patogenia y progresión de la enfermedad (véase la Figura 3). La neuroinflamación es una complicación importante en el alzhéimer y causa numerosos síntomas, por lo que identificar y tratar esta inflamación puede aliviar estos problemas.

Figure 3
Figura 3: Biomarcadores del alzhéimer representados en la CAS Content Collection.

Los biomarcadores genéticos son cada vez más importantes para la identificación de riesgos, concretamente los genes PSEN-1 y PSEN-2 para el riesgo de alzhéimer familiar, y ApoE para los riesgos de alzhéimer de aparición tardía. También se ha descubierto que las mutaciones en el gen de la proteína precursora amiloide (APP), situado en el cromosoma 21, desempeñan un papel clave en el desarrollo de la enfermedad, al provocar una mayor producción o una alteración en el procesamiento de la beta-amiloide, lo que da lugar a la acumulación de placas amiloides en el cerebro.

La tecnología de escaneo más avanzada también ofrece esperanzas para mejorar el diagnóstico: la tomografía por emisión de positrones (PET) con radiotrazadores que se unen a las placas amiloides permite visualizar y cuantificar los depósitos de amiloide en el cerebro, ayudando así a confirmar la presencia de alzhéimer. Las resonancias magnéticas también pueden detectar cambios estructurales y funcionales en el cerebro para identificar la presencia de la enfermedad.

Estos esfuerzos de investigación están haciendo avanzar nuestra comprensión de los biomarcadores del alzhéimer y tienen el potencial de mejorar el diagnóstico precoz, controlar la progresión de la enfermedad y evaluar la respuesta al tratamiento.

Dianas farmacológicas y factores de riesgo genéticos

A medida que se comprenden mejor los factores de riesgo genéticos y la patogenia de la enfermedad, la correlación entre estos factores de riesgo y las dianas farmacológicas en las publicaciones cobra mayor importancia. Según nuestro análisis de la CAS Content Collection, el mayor número de documentos asocia los genes APP, ApoE, PSEN-1 y CLU con la patogenia de la EA. Los documentos con mayor crecimiento están relacionados con CLU, BIN1, ApoE y el transportador de casete de unión a trifosfato de adenosina A-1 (ABCA1). Se sabe que este gen regula la estabilidad de la lipidación de la ApoE (véase la Figura 4).

Figure 4
Figure 4b
Figura 4: Factores de riesgo genéticos del alzhéimer, que ilustran el crecimiento relativo del número de documentos en los últimos cinco años (2019-2023). Los paneles inferiores muestran el número de documentos relacionados con las principales proteínas diana y factores de riesgo genéticos.

Estamos empezando a observar una coincidencia significativa en la literatura entre estos factores de riesgo genéticos y las proteínas y enzimas diana (véase la Figura 5). Esto es importante por varias razones:

  • Al identificar las variaciones genéticas que aumentan el riesgo de alzhéimer, los investigadores pueden adaptar potencialmente los tratamientos a la vía farmacológica pertinente, lo que conduce a terapias más eficaces y, idealmente, a menos efectos secundarios.
  • Comprender los genes asociados a la patología del alzhéimer puede impulsar el desarrollo de fármacos que intervengan en dichas vías.
  • Si se descubre que determinados marcadores genéticos son fuertes predictores del alzhéimer, las personas que los presenten podrían ser objeto de un seguimiento más estrecho y recibir, potencialmente, atención preventiva antes de que aparezcan los síntomas.
  • Estudiar cómo influyen las variaciones genéticas en la eficacia de los fármacos puede proporcionar información valiosa sobre los mecanismos subyacentes del alzhéimer y permitir estrategias de tratamiento más eficaces.
Figure 5
Figura 5: Coincidencias de factores de riesgo genéticos y proteínas diana en documentos de la CAS Content Collection relacionados con el alzhéimer.

Las proteínas beta-amiloide y tau son las principales dianas farmacológicas indiscutibles, mientras que las dianas de mayor crecimiento en investigación son la TDP-43, una proteína nuclear implicada en la regulación de la expresión génica, y la enzima convertidora de angiotensina (ECA) (véase la Figura 6).

Figure 6 Pharmacological targets
Figure 6 Pharmacological targets
Figura 6

Los agregados de TDP-43 parecen ser tóxicos para las neuronas y se encuentran en un gran porcentaje de pacientes con alzhéimer. También existen pruebas incipientes de que la TDP-43 podría propagarse de forma similar a los priones, transmitiéndose de célula a célula y contribuyendo potencialmente a la progresión de la enfermedad. En respuesta, los investigadores están buscando numerosos tratamientos relacionados con la TDP-43: algunos que pueden evitar la formación de agregados de TDP-43, otros que descomponen los agregados existentes y otros posibles fármacos para proteger a las neuronas de los efectos tóxicos de esta proteína.

Los investigadores también están descubriendo que la ECA podría desempeñar un papel en la inflamación cerebral, un sello distintivo del alzhéimer. La investigación sobre esta enzima aún se encuentra en sus primeras etapas, pero podría ser una vía prometedora para el desarrollo de fármacos.

Desarrollo de fármacos y líneas de investigación a seguir

Aunque no existe cura conocida para el alzhéimer, se han aprobado numerosos fármacos para ralentizar su avance y hay nuevas posibilidades en fase de desarrollo. Los inhibidores de la colinesterasa, por ejemplo, se prescriben para tratar los síntomas asociados a la memoria, el pensamiento, el lenguaje y el juicio. Entre los fármacos actuales en el mercado se encuentra el donepezilo, conocido como Aricept®.

Los reguladores del glutamato son otra clase de fármacos existentes que se prescriben para mejorar la memoria, la atención, el pensamiento, el lenguaje y la capacidad para realizar tareas sencillas. Los reguladores del glutamato, como la memantina (Namenda®), también pueden utilizarse junto con los inhibidores de la colinesterasa como terapia combinada.

Sin embargo, los avances más interesantes en el desarrollo de fármacos consisten en atacar la fisiopatología del alzhéimer en lugar de sus síntomas. Los fármacos en desarrollo se centran en la beta-amiloide y los ovillos de proteína tau, lo que podría marcar un antes y un después en el tratamiento de las causas. Solo uno de estos fármacos con anticuerpos antiamiloides está aprobado actualmente (lecanemab), pero hay otros en ensayos clínicos de fase III (véase la Tabla 1).

Varios anticuerpos monoclonales antitau también se encuentran en ensayos de fase II, que pueden mostrar o no eficacia, pero que señalan nuevas direcciones en el desarrollo de fármacos. Estos tratamientos podrían ofrecer esperanza como terapias modificadoras de la enfermedad, y no solo como fármacos para retrasar o mitigar los síntomas.

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Drug name CAS RN® Structure Drug type Clinical trial #
Gantenerumab 1043556-46-2 Protein/peptide sequence
Sequence length: 1342
Anti-amyloid antibody NCT01760005
CAD106 (Amilomotide) 1176290-10-0 N/A Amyloid vaccine NCT02565511
TRx0237 (LMTX, Methotrexate) 59-05-2 Tau protein aggregation inhibitor NCT02245568
AGB101 (Levetiracetam) 102767-28-2 Low-dose levetiracetam - improves synaptic function and reduces amyloid-induced neuronal hyperactivity NCT05986721
ALZT-OP 1 (cromolyn + ibuprofen) 2396743-42-1 N/A Combination treatment (mast cell stabilizer + NSAID) NCT02547818
Azeliragon 603148-36-3 Small-molecule RAGE inhibitor NCT02080364
BHV4157 (troriluzole) 1926203-09-9 Glutamate modulator NCT03605667
Masitinib 790299-79-5 Tyrosine kinase inhibitor NCT05564169
Remternetug 2571940-41-3 Protein/peptide sequence
Sequence length: 1330 (451, 451, 214, 214)
Anti-amyloid antibody NCT05463731
Simufilam 1224591-33-6 Stabilizing a critical protein in the brain NCT04994483
Solanezumab 955085-14-0 Protein/peptide sequence
Sequence length: 1322
Anti-amyloid antibody NCT00905372 ; NCT00904683
Valiltramiprosate (ALZ-801) 1034190-08-3 Beta-amyloid inhibitor, oral prodrug of the active agent tramiprosate NCT04770220

Tabla 1: Ejemplos de ensayos clínicos en curso de fase 3 para terapias contra el alzhéimer.

Futuras líneas de investigación sobre el alzhéimer

El alzhéimer sigue siendo una de las enfermedades más complejas y el número de pacientes y familias afectadas aumentará a medida que crezca la esperanza de vida mundial. Sin embargo, tal y como muestra nuestra investigación, se vislumbran posibles avances en muchos campos específicos del alzhéimer:

  • Identificación de biomarcadores para la detección precoz, el diagnóstico preciso y el seguimiento de la progresión de la enfermedad
  • Desarrollo de fármacos, incluyendo la reutilización de medicamentos y los anticuerpos monoclonales
  • Genética y medicina personalizada para adaptar los tratamientos e intervenciones a las características genéticas y biológicas específicas de cada individuo, lo que podría mejorar la eficacia del tratamiento y minimizar los efectos secundarios
  • Investigación en intervenciones no farmacológicas, como el entrenamiento cognitivo, el ejercicio físico, la dieta y los cambios en el estilo de vida para reducir los factores de riesgo

El panorama de la investigación sobre el alzhéimer es sólido y existe potencial para lograr avances significativos en biomarcadores, genética y otros ámbitos. Con esfuerzo e inversión continuos, esperamos poder cambiar el curso de esta enfermedad debilitante.

Para obtener una visión más profunda sobre el panorama de las enfermedades neurodegenerativas, consulte nuestro reciente informe sobre las enfermedades de Alzheimer, Parkinson y Huntington.

Los datos clave de este artículo, así como las Figuras 1-6, han sido extraídos de Tenchov R, Sasso JM, Zhou QA. Polyglutamine (PolyQ) Diseases: Navigating the Landscape of Neurodegeneration. ChemRxiv. 2024; doi:10.26434/chemrxiv-2024-pt7wp.

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