Una constante durante la pandemia de COVID-19 ha sido la necesidad de disponer de pruebas diagnósticas precisas y eficientes a gran escala para detectar el SARS-CoV-2 y los anticuerpos antivirales en personas infectadas. La capacidad de detectar casos leves y asintomáticos mediante pruebas permite un diagnóstico precoz y el rastreo de contactos, pasos esenciales para evitar la propagación silenciosa del virus. Con el fin de satisfacer esta necesidad, investigadores de todo el mundo trabajan a contrarreloj para desarrollar métodos altamente precisos, eficientes y rentables para realizar pruebas rápidas y escalables. Para ayudar a comprender y comparar mejor las numerosas pruebas diagnósticas disponibles, CAS ha elaborado un informe especial que resume los principios básicos de los ensayos moleculares y serológicos utilizados en las pruebas de diagnóstico del SARS-CoV-2. El informe destaca los avances recientes en las tecnologías de análisis y ofrece una visión general de más de 200 pruebas diagnósticas disponibles actualmente.
La mayoría de las pruebas para la detección precoz del ARN del SARS-CoV-2 se basan en la reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa, aunque los ensayos de amplificación isotérmica de ácidos nucleicos, como la amplificación mediada por transcripción y las metodologías basadas en CRISPR, constituyen alternativas prometedoras. La identificación de personas que han desarrollado anticuerpos frente al virus SARS-CoV-2 requiere pruebas serológicas, como el ensayo por inmunoabsorción ligado a enzimas (ELISA) y el inmunoensayo de flujo lateral. La rápida investigación está impulsando mejoras constantes en la precisión de las pruebas, una mayor capacidad de procesamiento y una reducción del tiempo de obtención de resultados, además de una mayor variedad de pruebas en el punto de atención. Estos avances son fundamentales para mejorar la escalabilidad de las pruebas y satisfacer la creciente demanda de salud pública.




