Resumen ejecutivo
- La primera generación de paneles fotovoltaicos (FV) instalados en la década de 1990 está llegando al final de su vida útil, y las tasas de instalación actuales sugieren que el mundo podría enfrentarse a 78 millones de toneladas de residuos de paneles fotovoltaicos para 2050. Sin programas de reciclaje específicos, gran parte de ese material acabará en vertederos, lo que socavaría los argumentos medioambientales a favor de la energía solar.
- Un panel de silicio típico contiene una oblea de silicio con interconexiones de plata, plomo, cobre y estaño, todo ello encapsulado en poli(acetato de vinilo de etileno) y protegido por vidrio y un marco de aluminio. La plata constituye menos del 1% de la masa de un panel, pero representa aproximadamente el 47% del valor de los materiales recuperados, lo que hace que la recuperación eficiente de la plata sea especialmente importante para la viabilidad económica del reciclaje.
- Tres enfoques de reciclaje predominan hoy en día: la deslaminación térmica (el más barato y común, pero consume mucha energía y es propenso a emisiones tóxicas), la deslaminación química (eficaz pero lenta y con desperdicio de productos químicos) y la deslaminación mecánica (la más sencilla pero la menos eficiente para eliminar el encapsulante). La actividad de patentes supera actualmente a las publicaciones en revistas científicas en este ámbito, lo que indica un fuerte interés comercial en mejores procesos.
Con casi 210 gigavatios de capacidad instalada, la energía solar es ahora un elemento fijo del panorama energético de EE. UU. La energía solar representó el 67% de la nueva capacidad de generación eléctrica en EE. UU. en la primera mitad de 2024. A nivel mundial, la generación solar ha alcanzado cerca de 1300 teravatios-hora.
Esto supone un beneficio inequívoco para el planeta y los esfuerzos de reducción de emisiones, pero la maduración de la industria de los paneles solares también plantea nuevas cuestiones, concretamente qué hacer con todos esos paneles fotovoltaicos (FV) una vez que llegan al final de su vida útil (EOL). De hecho, la primera generación de paneles FV, instalados en la década de 1990, está llegando al final de su vida útil, ya que los paneles solares tienen una vida útil aproximada de 30 años. Con la cantidad de paneles fotovoltaicos que se instalan hoy en día, es posible que el mundo tenga que gestionar 78 millones de toneladas de residuos de paneles fotovoltaicos para 2050.
Los residuos fotovoltaicos presentan muchos desafíos, principalmente cómo reciclar y recuperar materiales valiosos. En ausencia de programas de reciclaje específicos, los componentes de los paneles solares acabarán en vertederos, contaminando el medio ambiente, lo cual es contradictorio con la razón de su uso generalizado.
Estos desafíos también ofrecen amplias oportunidades para soluciones energéticas más circulares, materias primas más fácilmente disponibles para fabricar nuevos paneles y un mayor cumplimiento de las cambiantes normativas gubernamentales. Nuestro análisis de la CAS Content CollectionTM, el mayor repositorio de información científica publicada curado por expertos, revela hacia dónde se dirige la investigación sobre el final de la vida útil de los paneles fotovoltaicos y cómo podemos encontrar un camino más sostenible hacia el futuro.
¿Son reciclables los paneles solares?
La respuesta corta es sí, y existen tres métodos actuales para hacerlo. Los paneles fotovoltaicos típicos consisten en una oblea de silicio junto con interconexiones de plata, plomo, cobre y estaño que suelen estar encapsuladas en poli(acetato de vinilo de etileno) (EVA) por ambos lados (véase la Figura 1). De todos los componentes, la plata es el más valioso. Representa menos del 1% de la masa de un panel fotovoltaico, pero supone el 47% del valor de todos los materiales recuperados.

Los procesos de reciclaje actuales constan de cuatro pasos:
- Desmontaje del marco de aluminio, el cable de cobre y las cajas de conexiones
- Eliminación de la capa de vidrio
- Eliminación del encapsulante polimérico
- Recuperación de silicio y metales
El proceso más difícil es la eliminación de la capa de vidrio, que suele estar pegada a la célula solar encapsulada mediante adhesivos, lo que también se denomina deslaminación (véase la Figura 2).

Los tres métodos actuales para el reciclaje de paneles solares conllevan beneficios y contrapartidas (véase la Figura 3):
- Delaminación térmica: En este proceso, los módulos fotovoltaicos se someten a pirólisis a temperaturas que oscilan entre los 300 y 650 °C. Esto provoca la separación del vidrio y la descomposición de los adhesivos. Es el tipo de reciclaje fotovoltaico más rentable y común, pero debido a sus elevadas temperaturas de funcionamiento, la delaminación térmica requiere más energía, lo que conlleva la emisión de gases tóxicos.
- Delaminación química: Este método de reciclaje es eficaz sin dañar el vidrio ni las células solares. Sin embargo, los disolventes orgánicos y los ácidos o bases inorgánicos utilizados en este proceso requieren un tiempo prolongado para reaccionar con los adhesivos y encapsulantes, lo que alarga el tiempo de procesamiento hasta 10 días. Los productos químicos utilizados en este proceso también son costosos y los residuos químicos resultantes requieren un complejo proceso de tratamiento.
- Delaminación mecánica: Consiste en triturar los paneles solares desmontados, seguido de una molienda y separación. Aunque la delaminación mecánica es el más sencillo de los tres procesos, la eliminación del polímero encapsulante es ineficiente.

Desafíos en el reciclaje de paneles solares
Dado que todos los métodos de reciclaje fotovoltaico tienen ventajas e inconvenientes, los investigadores buscan formas de mejorarlos. Nuestro análisis del panorama actual de la investigación revela que las publicaciones de patentes son las más frecuentes, lo que demuestra el gran interés comercial en estos procesos (véase la Figura 4).

Al observar más de cerca, descubrimos que los conceptos relacionados con la delaminación térmica, como el tratamiento térmico, la descomposición térmica, el calentamiento y la calcinación, son los más indexados (véase la Figura 5).

Sin embargo, deben superarse muchos desafíos para ampliar con éxito el reciclaje fotovoltaico y gestionar la afluencia de paneles que llegan al final de su vida útil. Como se ha mencionado, la emisión de gases tóxicos y la eliminación de productos químicos peligrosos complican los procesos de reciclaje actuales. Otro problema es que el silicio recuperado suele estar contaminado con otros elementos y no puede utilizarse en nuevos paneles solares. Para reutilizar el silicio en el proceso de fabricación de obleas, debe refinarse para alcanzar una alta pureza, que oscila entre 6N (99,9999% de pureza) y 11N.
Es fundamental que los fabricantes de módulos fotovoltaicos puedan reutilizar el silicio, ya que el proceso de fabricación de este material representa más de la mitad de la energía utilizada en la producción fotovoltaica. El proceso se complica aún más por el hecho de que las obleas de silicio fabricadas hace 30 años no tienen la misma calidad que las actuales.
Por último, existe incertidumbre sobre la rentabilidad del reciclaje fotovoltaico. Un estudio reciente concluyó que los materiales reciclados eran mucho más baratos que los materiales vírgenes: los materiales vírgenes para un módulo fotovoltaico se calcularon en 90 USD/m2, mientras que los materiales reciclados recuperados mediante el proyecto FRELP (Full Recovery End of Life Photovoltaic) costaron solo 12,43 USD/m2. Ese coste desciende aún más, a 1,19 USD/m2, cuando se incluyen los beneficios medioambientales del reciclaje en el análisis. Sin embargo, otros estudios obtuvieron el resultado opuesto, es decir, que el reciclaje no es rentable debido a la falta de elementos de alto valor en los paneles. Superar esta incertidumbre económica será crucial para ampliar las operaciones de reciclaje fotovoltaico.
Oportunidades para el reciclaje sostenible de paneles solares
¿Cómo pueden los fabricantes, los gestores de residuos, los gobiernos y otras partes interesadas comprender mejor los costes y beneficios del reciclaje de paneles solares? Un punto de partida es realizar análisis tecnoeconómicos (TEA) y evaluaciones del ciclo de vida (LCA) más exhaustivos. Estos estudios pueden compartir información actualizada sobre costes y beneficios, además de tener en cuenta la fluctuación de los precios de las materias primas y otros factores.
Los procesos de reciclaje tienen margen de mejora; con más I+D, podemos descubrir métodos que recuperen más materias primas de forma más eficiente que los procesos actuales. Recuperar más plata, por ejemplo, puede hacer que el reciclaje sea más rentable. Proyectos como Icarus también podrían encontrar avances en la purificación del silicio que reduzcan los residuos y sean más eficientes con las materias primas para nuevos paneles solares.
Los investigadores también pueden desarrollar diseños de paneles innovadores que tengan en cuenta la reciclabilidad. Planificar el desmontaje y la recuperación de materiales en la fase de diseño podría hacer que el reciclaje fuera más eficaz a la hora de recuperar materiales, consumiendo menos energía y generando menos residuos químicos.
Las políticas gubernamentales también desempeñarán un papel importante. La normativa de la UE sobre Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) puede servir de punto de partida para otros países y regiones. Al fomentar el reciclaje fotovoltaico, los gobiernos pueden ayudar a estimular las economías de escala. Como señala también la Agencia Internacional de Energías Renovables, involucrar a los socios de gestión de residuos puede impulsar el crecimiento empresarial y ampliar los ingresos y las oportunidades de empleo, desarrollando así un círculo virtuoso para la expansión de la energía limpia y el crecimiento económico.
Preguntas y respuestas
¿Son reciclables los paneles solares?
Sí. Los paneles solares son reciclables y existen tres métodos establecidos para ello. El reciclaje suele implicar cuatro pasos: desmontar el marco de aluminio, el cable de cobre y las cajas de conexiones; retirar la capa de vidrio; eliminar el polímero encapsulante; y recuperar el silicio y los metales. El paso más difícil es retirar el vidrio, que está unido a la célula solar encapsulada con adhesivos en un proceso llamado delaminación. A pesar de la viabilidad técnica, ampliar el reciclaje para gestionar las 78 millones de toneladas de residuos de paneles previstas para 2050 requerirá avances continuos en eficiencia y economía.
¿De qué están hechos los paneles solares?
Un panel solar de silicio convencional consta de una oblea de silicio combinada con interconexiones de plata, plomo, cobre y estaño, todo ello encapsulado por ambas caras en etilvinilacetato, o EVA. El conjunto se sitúa tras una cubierta de vidrio y se mantiene unido mediante un marco de aluminio con cableado de cobre y cajas de conexiones. De todos estos componentes, la plata es, con diferencia, el más valioso. Aunque representa menos del 1% de la masa total del panel, supone aproximadamente el 47% del valor de todos los materiales recuperados durante el reciclaje.
¿Cómo se reciclan los paneles solares?
Existen tres enfoques principales, cada uno con sus ventajas e inconvenientes. La deslaminación térmica utiliza pirólisis a entre 300 y 650 °C para separar el vidrio y descomponer los adhesivos. Es el método más económico y común, pero requiere un alto consumo energético y genera gases tóxicos. La deslaminación química emplea disolventes y ácidos o bases para disolver los adhesivos sin dañar el vidrio ni las células, pero puede tardar hasta 10 días y genera residuos químicos costosos. La deslaminación mecánica simplemente tritura y muele los paneles desmontados; es la opción más sencilla, pero la menos eficaz para eliminar el encapsulante polimérico.




