Dosis de refuerzo para las vacunas de la COVID-19: ¿qué nos dicen las investigaciones?

Janet Sasso, Information Scientist/CAS
Nurse administering booster vaccine

Ante el anuncio de nuevas recomendaciones sobre las dosis de refuerzo de las vacunas de ARNm para la COVID-19, muchas personas se preguntan si sus seres queridos deberían administrarse esta dosis y desean saber lo que nos dice la ciencia sobre esta cuestión. En esta entrada del blog se explican los aspectos básicos de las dosis de refuerzo, se repasan las recomendaciones actuales de los expertos y se examinan las últimas investigaciones publicadas.  

¿Qué es una dosis de refuerzo de la vacuna de la COVID-19?

Una dosis de refuerzo de la vacuna de la COVID-19 no es más que una dosis adicional de la vacuna que se administra cuando una persona ya tiene la pauta completa de dos dosis de la vacuna de ARNm de Pfizer-BioNTech o Moderna o una dosis de la vacuna de vector vírico de Johnson & Johnson, y presenta una respuesta inmunitaria típica. Como su propio nombre indica, estas dosis refuerzan el efecto protector de la vacuna inicial. Estimulan el sistema inmunitario de una persona para producir anticuerpos adicionales y más linfocitos T y B de memoria. 


Una dosis de refuerzo para adultos que muchas personas conocen es la de la vacuna de la difteria, el tétanos y la tos ferina (DTP). Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos recomiendan administrar una dosis de refuerzo para adultos cada diez años, pero hay otros casos especiales en los que el uso de dosis de refuerzo también puede ser aconsejable. Por ejemplo, se recomienda que los padres y cuidadores de lactantes reciban una dosis de refuerzo de la DTP con el fin de crear una burbuja vacunal protectora contra la tos ferina para los recién nacidos y los lactantes vulnerables. También se recomienda una dosis de refuerzo de la DTP tras sufrir una herida con posible exposición a Clostridium tetani para “reforzar” el sistema inmunitario y ayudarle a responder a las toxinas bacterianas que pueden causar una infección por tétanos. 


La dosis de refuerzo de la vacuna de la COVID-19 potencia la inmunidad celular y humoral proporcionada por las vacunas iniciales y ayuda al sistema inmunitario a responder con más rapidez al virus SARS-CoV-2 cuando se encuentra con él.

¿Por qué se está recomendando la administración de dosis de refuerzo de las vacunas de la COVID-19?  

Especialmente para algunos segmentos, hay pruebas claras de que sería beneficioso administrar una dosis adicional a las personas inmunodeprimidas y una dosis de refuerzo a las personas de alto riesgo. Los datos siguientes muestran que la eficacia de las vacunas de la COVID-19 es menor para las nuevas variantes, en personas con inmunidad reducida y cuando el paciente se ha expuesto a cargas virales más altas. La variante delta, muy transmisible, se convirtió en la cepa dominante en la mayoría de las regiones durante el verano de 2021, lo que ha alterado la eficacia de las vacunas y se ha traducido en un mayor número de casos. Hay que señalar que muchas directrices de salud pública relacionadas con la COVID-19, como el uso universal de mascarillas, finalizaron en Estados Unidos antes del verano de 2021 o a lo largo de este.  

  • Los investigadores de los CDC han mostrado que la eficacia de las vacunas de ARNm contra la infección pasó del 74,7 % en marzo de 2021 al 53,1 % en julio de 2021 para las poblaciones de las residencias de ancianos.
  • Un equipo de investigadores israelíes demostró que el riesgo de infección de los individuos vacunados antes era muy superior al de los vacunados más tarde. Las personas vacunadas en enero de 2021 presentaban un riesgo de infección posvacunación 2,26 veces superior al de las personas vacunadas en abril de 2021. Al igual que Estados Unidos, Israel vacunó primero a sus poblaciones más vulnerables en función de su edad y su estado de salud. Por tanto, las primeras personas vacunadas presentaban el máximo riesgo de contagiarse de la COVID-19. El 78 % de la población israelí de más de 12 años está vacunada frente a la COVID-19 con la vacuna BNT162b2 de Pfizer-BioNTech.
  • Un grupo de investigadores de Nueva York descubrió también que la eficacia de la vacuna contra la infección disminuyó del 91,7 % al 79,8 % para todos los adultos de Nueva York entre mayo y julio de 2021, cuando delta se convirtió en la variante dominante.
  • Varios investigadores del Reino Unido analizaron los datos recopilados en el estudio ZOE sobre la COVID realizado en Gran Bretaña. Descubrieron que la eficacia de la vacuna de Pfizer-BioNTech pasó del 88 % un mes después de recibir la pauta completa al 74 % cinco o seis meses después de recibir la pauta completa para la variante delta. La eficacia de la vacuna de vector vírico de Oxford-AstraZeneca disminuyó del 77 % un mes después de recibir la pauta completa al 67 % cuatro o cinco meses después de completar la vacunación.
  • Los investigadores de University of California San Diego Health (UCSDH) comprobaron que se produjo una disminución abrupta de la eficacia de la vacuna en sus trabajadores sanitarios entre junio y julio de 2021. De marzo a junio, la vacuna había tenido una eficacia superior al 90 %, pero en julio cayó al 65,5 %. A finales de julio, la variante delta representaba el 95 % de los casos registrados por UCSDH.

Recomendaciones de administración de dosis de refuerzo de los fabricantes de las vacunas de Estados Unidos

Vacuna Recomendación
BNT162b2 de Pfizer-BioTech Dosis de refuerzo administrada de 6 a 12 meses después de recibir la pauta de vacunación completa
mRNA-1273 de Moderna Dosis de refuerzo administrada 6 meses después de recibir la pauta de vacunación completa
Vacuna para la COVID-19 de Johnson & Johnson Dosis de refuerzo administrada 8 meses después de recibir la pauta de vacunación completa

Actualmente Pfizer-BioNTech y Johnson & Johnson (edades de 18 a 64 años) recomiendan la dosis estándar de su vacuna, mientras que Moderna recomienda una dosis reducida de 50 µg en lugar de la dosis estándar de 100 µg. Johnson & Johnson recomienda una dosis de refuerzo más baja para los mayores de 65 años.

¿Qué dicen los CDC y la FDA sobre la dosis de refuerzo de la vacuna de la COVID-19?

Existen pruebas claras sobre la necesidad de una dosis adicional, especialmente en poblaciones inmunodeprimidas que pueden tener una respuesta inmunitaria menor y corren un riesgo mayor de desarrollar síntomas graves, de hospitalización y de muerte por COVID-19. Aunque los expertos coinciden en que una dosis de refuerzo puede ser aconsejable para las poblaciones de riesgo, las recomendaciones de las agencias gubernamentales son distintas para los trabajadores de primera línea y la población general.  

Agencia Poblaciones de riesgo* Trabajadores de primera línea Población general
CDC Recomendada Recomendada No recomendada
HHS Recomendada Recomendada Recomendada
FDA Recomendada Recomendada No recomendada

*Personas inmunodeprimidas y mayores de 65 años.

A mediados de agosto, la Food and Drug Administration (FDA) autorizó una dosis adicional de la vacuna de Pfizer-BioNTech (BNT162b2) o Moderna COVID-19 (mRNA-1273) para las personas inmunodeprimidas. Una semana después, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS) anunció que recomendaba la dosis de refuerzo de las vacunas de la COVID-19 para todas las personas, a la espera de la aprobación y las recomendaciones de la FDA y los CDC. Actualmente, los CDC recomiendan una tercera dosis de la vacuna para las personas con inmunodeficiencias moderadas y graves que recibieron la vacuna de la COVID-19 de Pfizer-BioNTech o Moderna para proteger mejor a esta población. 

Sin embargo, tras la reunión del Comité Asesor de la FDA celebrada el 17 de septiembre de 2021, llegaron a la conclusión de que los datos científicos disponibles no respaldan el uso de dosis de refuerzo para la población general en este momento, ya que la vacunación actual sigue siendo eficaz para prevenir los síntomas graves, la hospitalización y la muerte por COVID-19. Desde el punto de vista científico, la noticia fue positiva, ya que significa que las vacunas están funcionando según lo previsto, incluso frente a las nuevas variantes. No obstante, esta recomendación del Comité Asesor de la FDA se revisará cuando se disponga de más datos científicos que respalden la administración generalizada de dosis de refuerzo. 

El 22 de septiembre, la FDA recomendó oficialmente administrar una dosis de refuerzo de la vacuna de Pfizer-BioNTech para la COVID-19 a las personas mayores de 65 años o con un riesgo elevado de sufrir síntomas graves que hayan recibido la segunda dosis hace al menos seis meses. También especificó que los trabajadores sanitarios, los servicios de emergencia y las personas que por su profesión estén expuestas a un riesgo especial pueden recibir una dosis de refuerzo. Este grupo incluye, por ejemplo, a los profesores.

El 23 de septiembre, el Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización de los CDC (ACIP) votó a favor de recomendar una dosis de refuerzo de la vacuna de Pfizer-BioNtech para la COVID-19 a los mayores de 65 años, las personas que viven en residencias geriátricas y las personas de entre 18 y 64 años que padecen enfermedades subyacentes. Sin embargo, votó en contra de administrar una dosis de refuerzo a las personas con edades comprendidas entre 18 y 64 años cuyo entorno ocupacional o institucional las exponga a un riesgo superior de infección por COVID-19, como los trabajadores sanitarios, los servicios de emergencias y los profesores. El comité revisará esta recomendación cuando disponga de más datos.  

Horas después, la Dra. Rochelle Walensky, directora de los CDC, dio a conocer su recomendación oficial para la dosis de refuerzo de la vacuna de Pfizer-BioNtech para la COVID-19, que difería de los resultados del Comité Asesor. Walensky coincidió con la FDA en la recomendación de administrar vacunas de refuerzo a las personas de entre 18 y 64 años cuyo entorno profesional o institucional las exponga a un riesgo superior de infección por COVID-19 en aras de la salud pública del país.


¿La dosis de refuerzo debe ser de la misma vacuna administrada inicialmente? 

Actualmente, los CDC recomiendan que las personas que recibieron las vacunas de Pfizer-BioNTech o Moderna para la COVID-19 reciban la misma vacuna de ARNm para la tercera dosis. Si la vacuna de ARNm administrada en las primeras dos dosis no se conoce o no está disponible, cualquiera de las vacunas de ARNm para la COVID-19 se podrá usar como dosis de refuerzo.

Sin embargo, hay algunos resultados preliminares del Reino Unido, Alemania y España que indican que la mezcla de tipos de vacunas produjo un número mayor de anticuerpos que las dos dosis de la vacuna de vector vírico. Usaron la vacuna de vector vírico de Oxford-AstraZeneca para “sensibilizar” el sistema inmunitario con la primera dosis y la vacuna de ARNm de Pfizer-BioNTech para “reforzarlo” con la segunda dosis. Cada tipo de vacuna estimula un área diferente del sistema inmunitario y crea una respuesta inmunitaria más potente que la vacuna de vector vírico por sí sola.

Los Institutos Nacionales de Salud (NIH) están llevando a cabo un ensayo clínico de fase 1/2 para examinar una pauta combinada de vacunas de la COVID-19 con el fin de determinar la seguridad y la inmunogenicidad de las pautas mixtas de dosis de refuerzo.  


Recursos de CAS sobre la COVID-19:

Aunque las dosis de refuerzo pueden ayudar a algunas personas a evitar la infección sintomática, no significan en ningún caso el fin de la pandemia de COVID-19. Anticiparse a la aparición de nuevas variantes del virus de la COVID-19 con la prevención de brotes grandes por medio de la vacunación generalizada, las dosis de refuerzo, el uso de mascarillas y la distancia social sigue siendo fundamental para minimizar la transmisión y las sucesivas mutaciones del virus. Para mantenerse al tanto de las novedades sobre las vacunas, la tecnología y los avances relacionados con la COVID-19, visite nuestra página de recursos sobre la COVID-19, donde podrá acceder a todos nuestros conocimientos, conjuntos de datos y publicaciones.

 

 

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