La teobromina y los efectos benéficos del cacao para la salud humana

caco teobromina

El complejo y profundo sabor del chocolate hace que el consumo de este alimento sea de los más placenteros para el ser humano. Tanto es así que algunos hablan de “adicción al chocolate”, una dependencia que no es nueva como lo demuestran los debates morales y las regulaciones episcopales que se llevaron a cabo en la Nueva España para restringir su consumo por parte de las monjas.

Esta dependencia a la sensación provocada por los productos hechos en base a cacao se puede explicar, entre otras cosas, por la presencia de dos psicofármacos en su composición. En efecto, entre el centenar de químicos presentes en este grano, destacan la cafeína y la teobromina que provocan agradables reacciones cognitivas, emocionales/motivacionales y conductuales en quienes las ingieren.

La primera es muy conocida y son famosos sus efectos excitantes sobre nuestro cerebro y sistema nervioso. También es estimulante ya que incrementa la función de los pulmones y del corazón y es euforizante dado que produce una sensación de bienestar.

La segunda, en cambio, la teobromina (CAS Registry Number 83-67-0), es un poco menos conocida. Sin embargo, esta sustancia activa se encuentra presente hasta en un 3% de la totalidad del grano de cacao, lo cual representa mucho más que la concentración de otros ingredientes activos como la cafeína (de 0.25%) (Haritha et al.).

Además, tiene propiedades muy interesantes porque sus efectos secundarios son menos dañinos que los causados por la cafeína, lo que la convierte en una de las moléculas más atractivas del cacao (Martínez-Pinilla). Por aquella razón, han aparecido varios estudios sobre esta sustancia en los últimos años. Por ejemplo, en SciFinder existen 310 referencias de estudios sobre los efectos benéficos del chocolate.

La historia del valor medicinal del grano de cacao se remonta a hace al menos tres milenios. Ya en la época prehispánica se le otorgaba un valor sagrado y muy saludable. Por aquella razón es que en el siglo XVIII el naturalista Linneo se basó en el significado que tenía el árbol del cacao o cacaotero para sus consumidores ancestrales a la hora de  adjudicarle su denominación taxonómica:  Theobroma Cacao, lo que significa “la bebida de los dioses” en latín (theo: dios; broma: alimento). La teobromina recibe, a su vez, su nombre de este término.

Hoy en día se sabe que el polvo de cacao contiene más antioxidantes que el té verde o el vino tinto (Lee et al.). Esto se debe en gran parte a su concentración en teobromina. Además de su alto potencial antioxidante, esta sustancia está revelando su eficiencia en el tratamiento de dos tipos de diabetes, en los problemas cardiovasculares, y más recientemente, en la disminución de la obesidad y lucha contra desórdenes metabólicos (Zyzelewicz et al.).

Así, gracias a la teobromina y otras sustancias químicas que lo conforman, el cacao ha empezado a salir de los libros de recetas de cocina y ya no solo es considerado como el insumo predilecto para la confección de deliciosos postres, sino que se ha convertido en objeto de estudio por parte de expertos, siendo cada vez más común encontrar publicaciones sobre él en prestigiosas revistas científicas.

Con información de:

  • SciFinder de CAS
  • “The relevance of theobromine for the beneficial effects of cocoa consumption” Martínez-Pinilla, Oñatibia-Astibia, Franco, en Frontiers of Farmacology, 2015

  • “Cocoa bean (Theobroma cacao L.) phenolic extracts as PTP1B inhibitors, hepatic HepG2 and pancreatic β- TC3 cell cytoprotective agents and their influence on oxidative stress in rats”, Zyzelewicz et al., en Food Research International, 2016
    - “The benefits of dark chocolate” ,  Haritha et al., en Journal of Advanced Drug Delivery, 2014

ACSI Hispanoamerica

 

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