Clorpirifos en el cultivo de bananos en Costa Rica: es momento de buscar alternativas

clorpirifos.jpg

El cultivo y la exportación del banano forman parte de la historia de Centroamérica desde finales del siglo XIX, llegando inclusive a simbolizar sus economías en el siglo pasado. Actualmente, esta fruta sigue siendo uno de los pilares de las exportaciones de la región, la segunda de mayor importancia después del café. En 2016, la zona exportó más de 5 millones de toneladas de plátanos, lo que generó $ 2,226 millones de USD.

Casi la mitad de esa cifra corresponde a las ventas realizadas por Costa Rica, la cual llegó a exportar 120 millones de cajas de 18,14 kilos de banano el año pasado, superando de esta manera la productividad total del año anterior y creciendo sus ventas en valor y en volumen. La industria del banano en ese pequeño país no hace más que fortalecerse.

La historia de esas exportaciones empezó en 1880 con el envío de 360 racimos de plátanos desde el puerto de Limón, en la costa pacífica del país, a Nueva York. Hoy, el sector es uno de las más importantes del país, tanto por su contribución al PIB de esa nación, como por el trabajo que genera para sus habitantes.

No obstante, implica una serie de desafíos que aún están por resolverse. Uno de ellos es que utiliza más agroquímicos que cualquier otra industria, a excepción de la del algodón. Los monocultivos de plátano son muy vulnerables a pestes y enfermedades y los consumidores de estas frutas exigen que tengan una apariencia perfecta. Para cumplir con esos requerimientos estéticos se emplean enormes cantidades de pesticidas y fertilizantes que tienen efectos devastadores sobre los trabajadores, sus familias y el medioambiente.

Así, es urgente encontrar alternativas que sean sustentables a largo plazo. Varios grupos de estudiosos en Costa Rica se enfocan en buscar soluciones menos dañinas, y para ello, muchos se centran en analizar a los Clorpirifos (CAS RN 2921-88-2). Esta sustancia es un insecticida altamente tóxico no solo para insectos, sino que también para anfibios y peces. En los seres humanos, sobre estimula el sistema nervioso, lo que puede causar náuseas en los adultos. Desde el año 2001 está prohibido para usos domésticos en los Estados Unidos, pero su aplicación sigue siendo muy difundida en los cultivos de banano por su eficiencia a la hora de controlar las diferentes plagas que afectan a la fruta.

Existen 2436 referencias sobre el tema de la toxicidad de los Clorpirifos en SciFinder de CAS, entre las cuales 21 tratan específicamente sobre Costa Rica. Varios de esos estudios demuestran el daño que causa en la calidad del agua de las zonas colindantes a los plantíos. Una investigación de 2006 de Castillo et al. (Water quality and macroinvertebrate community response following pesticide applications in a banana plantation, Limon, Costa Rica) demostró que los macro invertebrados que vivían en los ecosistemas acuáticos cercanos a las plantaciones quedaban afectados por el pesticida, y que por lo tanto todo en entorno resultaba ecológicamente perjudicado.

Otras investigaciones se han dedicado a probar que la sustancia también afecta a los seres humanos. Por ejemplo, en 2002 un estudio de Ramírez et al. exploraba el daño producido al ADN de las trabajadoras femeninas de las plantaciones de banano en la misma zona de Limón, y en 2005, otra investigación llevada a cabo por Valcke et al. llevaba a cabo un estudio de caso relacionando el uso de pesticidas con la leucemia infantil en Costa Rica, entre otros.

Tristemente, también los niños quedan afectados por los Clorpirifos, y así lo comprobaron van Wendel de Joode et al. en 2012 al estudiar a 140 niños de las comunidades indígenas Ngäbe y  Bribri que vivían cerca de los plantíos. Los niveles de TCPy (3,5,6-trichloro-2-pyridinol) en la orina de más de la mitad de los menores excedía las cantidades seguras de estas sustancias. Esto es alarmante, puesto que podría conllevar problemas de memoria, de IQ, así como retrasos mentales y motrices.

Por suerte, la búsqueda en SciFinder no solo arroja investigaciones como las recién citadas que muestran la preocupación existente en la comunidad científica ante los daños irreversibles causados por los Clorpirifos, sino que también da a conocer los estudios que se están haciendo para encontrar alternativas a este pesticida.

Algunas opciones proponen la siembra de varios tipos de plátanos en cultivos que tengan rotación para reducir las posibilidades de infestaciones de plagas, otras sugieren enriquecer los suelos de los cultivos con materia orgánica. Los sistemas de biopurificación (BPS), por ejemplo, están diseñados para el tratamiento de las aguas contaminadas por pesticidas. Su componente activo biológico parece capaz de purificar parcialmente el agua, aunque los estudios sobre la aplicación de este método en Costa Rica aseguran que es necesario probarlo por un período de tiempo más largo para poder sacar conclusiones contundentes  (Lizano-Fallas et al., 2017).

Con información de:

  • SciFinder®
  • Central America Data
  • Corbana (Corporación bananera nacional de Costa Rica)
  • “Indigenous children living nearby plantations with chlorpyrifos-treated bags have elevated 3,5,6-trichloro-2-pyridinol (TCPy) urinary concentrations”, van Wendel de Joode Berna; Barraza Douglas; Ruepert Clemens; Mora Ana Maria; Cordoba Leonel; Oberg Mattias; Wesseling Catharina; Mergler Donna; Lindh Christian H, 2012

 

ACSI Hispanoamerica

 

newsletter_espanol_sb.jpg

Contact Us

E-mail   Phone & Fax
help@cas.org   800-753-4227 (North America)
    614-447-3731 (Worldwide)
    614-447-3751 (Fax)